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March 25 Capítulo XIV: Entre bits y chipsLas horas muertas que llegamos a pasar en clase, por fin han tenido sentido (al menos para mí).
Inmiscuido yo en mis pensamientos, reflexiones (y cabezadas) mientras nuestro amado profesor intentaba darnos a entender por trigésimonovena vez cuáles son las diferencias entre direccionamiento público y privado, he divisado algo que ha captado con fuerza mi atención: ahí, postrados en la pantalla del ordenador de mi compañero, saltaban y danzaban unos seres vivarachos, en dos dimensiones, llenos de color y con aspecto de cómic... me resultaban extrañamente familiares, una especie de "deja vú". Dichos seres han tomado forma en una sucesión de animaciones y entonces lo he visto claramente: DAY OF THE TENTACLE!!! (El día del tentáculo).
Ha sido entonces cuándo, emocionado, he empezado a recordar con los compañeros de clase horas y horas de apasionado desgaste videojuegueril...
Y es que resulta que, mucho, pero mucho mucho antes de wows, pros, plays3, wiis, xboxes360, y demás, ya habían existido aquellas experiencias que nos habían hecho sumerger en el fascinante mundo de las consolas y videojuegos. No quisiera con éste post hacer un repaso de toda la historia, pero si me gustaría que todo aquél que quiera, se sienta libre para aportar sus vivencias relacionados con éstos "benditos" aparatos.
En mi caso todo comenzó a la tierna edad de 6 años... corría el 1989... Barcelona ya había estado designada cómo sede Olímpica de los JJOO del 92, las hombreras estaban de moda, cae el muro de Berlín, Madonna publica Like a Prayer, y a mí me regalan una fabulosa, fantástica, espléndida, maravillosa Atari 2600. Brutal. Era feliz: los sprites en forma de palo imitando a tenistas (Pong), el primer Donkey Kong, el matamarcianos Asteroids, Pac-man... éstos y cincuenta juegos más en un solo cartucho... ademas de un joystick de dos botones. Pasé unos dos ños maravillosos, jugando y dejándome las llemas de los dedos desgastadas a más no poder, hasta que unos desaprensivos entraron en mi casa y nos lo robaron todo (Atari y calzoncillos incluidos... ¡jamás os perdonaré!).
![]() "Nunca te olvidaré..."
Superado el disgusto llegamos al año 1992: un hombre con una puntería del carajo acertó a encender un pebetero con una flecha a un montón de metros de distancia, ¡el Barça campéon de Europa! (ya era hora), Sin perdón de Clint Eastwood se alza con el Óscar a la mejor película, y en mis manos cae una virguería tecnológica: la Game Gear. La mejor consola portátil del mundo en ése momento. Se cepillaba por todos los lados a sus rivales (leáse Lynx, Game Boy...). Tenía una pantalla a color espectacular, casi tan grande como las actuales PSP, un catálogo de juegos apabullante: SONIC, Shinobi, Ninja Gaiden, Columns... y accesorios como sintonizador de tele y radio, o un ampliador de imagen (una lupa a lo bestia). Jugué con ella durante unos 5 años, tiempo suficiente para descubrir que el alimentador de corriente se podía fundir si la usaba durante más de diez horas seguidas. Y se fundió (pero todavía la conservo).
![]() "Me río yo del TDT"
Y, poco a poco, sigilósamente, se acerca el 1995. Windows 95 entra en el mercado (pfff...), se separan los míticos Dire Straits, y mi vida sufre una fuerte conmoción de dos palabras: SUPER NINTENDO.
Conocida como El cerebro de la bestia, saltó al mercado como rival de la todopoderosa MegaDrive, y consiguió desbancarla. Miles y miles de horas delante de la pantalla del televisor, con los dedos machacando los mandos para realizar un Hadooken con Ryu en el Street Fighter, o ganando partidos con Brasil en Super Soccer, o descubriendo todo el mapa de Super Mario World, o corriendo el escenario a base de puñetados en Final Fight... y tantos otros. Fueron días de gloria, compartiendo experiencias y juegos con los amigos de clase, familiares o cualquiera que estuviera dispuesto a perder un ratito de su vida con la máquina de la felicidad... Hoy en día aún hecho algúna que otra partidita con élla, y todavía es capaz de emocionarme.
"Preparen el babero..."
A partir de entonces la fiebre se calmó bastante, y fueron surgiendo consolas que no me hacían ni frio ni calor: MegaDrive CD, Neo Geo, Dreamcast, Sega Saturn, Nintendo 64... y pese a que jugué a todas ellas gracias a amigos o conocidos, la revolución surgió en 2002, año del cuál solo voy a destacar un hecho: me compro la PLAYSTATION 2.
Cinco años de placer, cinco años de diversión, cinco años de juegazos pasando ante mis ojos y llenando las horas vacias de mi vida y la de millones de personas. Seguramente no es lo mismo, seguramente no se siente aquél "nosequé" que sentía al jugar con las consolas de antaño, pero todo es perdonable y más cuándo hablamos de semejante artilugio.
Ésta semana se ha escrito otra página del mundo del videojuego en general y de mi vida en particular: ha salido la PLAYSTATION 3. Caerá por Navidad... así que, Papa Noel, si te lo curras y me la traes te reto a un Pro Evolution Soccer!! Te fundo, fijo.
![]() "Cruza al otro lado..."
P.D. Post dedicado con cariño a mis copañeros de fatigas en ASI1T: Jordi (brother), Sherpa, Mike, Ferbus, Nolo, Borja... ¡espero vuestro comentarios!. Un abrazo a todos.
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