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30 octubre

Capítulo II (2ª Temporada): EL CIELO DE LOS COMENTARIOS...

(Antes de nada, quisiera lanzar una advertencia: el post de hoy es una reflexión lo más fiel posible de una serie de pensamientos muy propios y es posible que, tal vez, para comprenderlo del todo debaís estar en un estado mental lo más "abierto" posible, con o sin psicotrópicos).

Narra la historia que, por allá el siglo III a.C., un tal Arquímedes promulgó uno de los mayores "faroles" de todos los tiempos:
"¡Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo!", entonó. Pues bien, mírese por dónde, dicha cafrería se ha mantenido vigente hasta el día de hoy, es conocida por todo el mundo e incluso dio lugar a la teoría de la palanca.
 
Unos cuántos (bastantes) siglos más tarde, un militar retaco francés que no levantaba un palmo del suelo pero con unos aires de divo que ríete tú de Clooney,
largó ésta frase a sus soldados en medio del fragor de una de sus numerosas batallas: "La palabra imposible no existe en mi diccionario". Y, alez-alez, venga todos
los soldaditos con fusil en ristre más contentos que unas pascuas a pegar unos tiros a los casacas rusos (luego pasó lo que pasó, y es que en la Madre Rusia hace
un pelín de rasca...). Total, que la frase en cuestión la dijo Napoleón Bonaparte a principios del 1800... y hoy se oye repetida en películas, ruedas de prensa de futbolistas, y en cualquier conversación en la que el interlocutor quiera dárselas de héroe.
 
Ejemplos así se encuentran en el refranero y la memoria popular a patadas... así, ya mucho más recientemente, Ayrton Senna, grande entre los grandes y ahora echándose unas carreras al Scalextric con Dios en el cielo, soltó una de las frases más cacareadas de todos los tiempos: "El segundo es el primero de los perdedores". Cuánta razón.
Paulo Coelho, que cada dos días escribe un libro (éste hombre no tiene vida social), pronunció algo que todo el mundo sabe, pero cada uno le da su versión personalizada: "Cuando quieres realmente una cosa todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla", frase con la que discrepo en cierta medida, pero bueno, él publica libros, yo no (de momento).
En cine, Groucho Marx puro avizor, dijo algo así como: "Éstos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros"... por tiempo que pase de ésta frase, es capaz de hacerme reflexionar acerca de la infinita hipocresía del hombre.
Hasta en la tele, día tras día, vemos ejemplos del tipo... "No se muere con dignidad, se vive con ella", ésto lo dijo un tipo tan odiado como amado como el dr.House en uno de sus múltiples arrebatos de istriónica serenidad.
 
Y así cientos y cientos de frases, refranes y proverbios. Todos los hemos dicho, oido o leído alguna vez, y a todos nos han marcado de una manera u otra... nos hacen pensar, analizar, creer, nos los aplicamos, las utilizamos o símplemente no les hacemos puñetero caso, pero de cualquier forma, y a lo que quiero llegar... ¡es que están ahí!, quiero decir que existen, que están vivas de algún modo. Que por motivo H o por motivo B permanecen, tengan o no sentido, forma de ser o razón.
 
 
Peeeero..... ¿¿QUÉ PASA CON TODOS AQUELLOS MILLONES DE FRASES DE LAS QUE NADIE REPARA EN ELLAS??
 
(Sinceramente, creo que después de ésta tesis o me dan un premio Nobel o me mandan con una camisa de fuerza al manicomio de Salt).
 
Relacionándolo un poco con lo anterior (joder que bien ligo las cosas), Albert Einstein dijo que "la energia no se crea ni se destruye, sino que se transforma", pues yo creo que con las frases pasa algo más o menos parecido, aunque con final diferente. Me explico con un ejemplo: imaginemos una conversación cualquiera, entre dos personas cualquiera, en un lugar cualquiera, hablando de cualquier cosa cuándo de repente uno de los tertulianos pronuncia:
- "Joder, que hambre tengo".
¡Y ya está!, ¡nada más!, esa frase queda ahí, el otro interlocutor no responde porque ni siquiera ha oido la frase y ésta queda colgando, en una especie de limbo temporal. No sé exactamente cuánto tiempo, pero pongamos el suficiente para que la conversación siga por otros derroteros y la frase se pierda, se volatilize y va a parar al que he auto-denominado Cielo de los Comentarios. Es entonces cuando la frase "Joder-que-hambre-tengo", triste y desvalida, coge su
atillo y se dirige a éste cielo imaginario. Por el camino se encuentra con cientos, miles, millones de frases que han pasado por el mismo mal trago que ella, y se consuelan mutuamente, sin dejar de escucharse y responderse a todo, absolutamente a todo.
 
Otro ejemplo. Partido Barça - Almería, minuto 27 de la primera parte. Segunda fila de la tercera grada, asiento 28D. Alguien pronuncia:
- "Vaya tostón de partido". Silencio...
Nadie contesta, frase al cielo. Otra más.

Y otro ejemplo. Calle Mayor de Valverde de Júcar (Cuenca), 23.37 horas de la noche de un 13 de diciembre.
- "¡Estoy helado!".
¿Tú lo has oido? Yo tampoco. Por lo tanto no existe. Al cielo con ella.

Y aún otro ejemplo. Restaurante la Bodega de Julià, Sant Feliu de Pallerols. 4 comensales, después del postre.
- Comensal nº1: "Paso de café..."
Comensal nº2 está leyendo la Vanguardia, mientras comensal nº2 habla con comensal nº3 sobre la última película de Tarantino.
Comentario de café, con taza incluida, al cielo.

Y así, segundo tras segundo, día tras día, comentario tras comentario, el Cielo de los Comentarios se va llenando. Menos mal que es infinito, tanto como mi capacidad de darle vueltas a un post de éste estilo. Rezemos por ello.

Un abrazo a todos,
 
 
 
 
 
 +    +    +    +    +    +
 
= " Tal vez estarían más guapos calladitos"
 
 
 
 
 
P.D. (Uno, dos, tres segundos..., ¿vaís a dejar que éstos comentarios vayan al cielo? ¡Postead, venga!)
17 octubre

Capítulo I (2ª Temporada): RENOVARSE O MORIR

Pues parece que fue ayer... 24 de mayo... y si las matemáticas no me fallan, van casi 5 meses sin poner nada. Será cortito, pero intenso.
 
Así pues, y sin más dilación (y coincidiendo con el estreno de la 3ª temporada de mi idolatrada "PERDIDOS") doy por inaugurada la 2ª temporada de capítulos de SEAMOS SINCEROS...
 
Que conste que las cosas no han cambiado demasiado en este tiempo:
 
- Catalunya (y España no se entera)  sigue con sus sempiternos problemas de infraestructuras y medios de transporte: leáse RENFE, Metro, atascos en las Rondas, colapso en los peajes, etc. Pero tranquilos, que no se queje nadie... (pa qué)
 
- El precio del barril del crudo (siempre me ha encantado ésta expresión) no para de subir y está a punto de llegar a los 100 dólares. Y yo pienso: "bien, me parece muy bien", y acto seguido un estruendoso "clec" se acciona en mi cerebro, dando gracias a dios una vez más de haberme vendido el coche.
 
- Continuan emitiendo los mismos rollos y tele-basura "QUE-NADIE-MIRA-PERO-TIENE-UNA-AUDIENCIA-QUE-TE-CAGAS": grandes hermanos, salsas rosas (alias dolces vitas), corazon de otoño-invierno-primavera, que se cuelan sin tan siquiera mencionarlos en la tranquilidad de una sobremesa vespertina o a las 3 de la mañana... da igual, la cuestión es emitir!
 
- La Liga es cosa de dos (y uno es el Barça). Lo siento, amo el futbol, pese a todos los chanchullos, trejemanejes, misteriosas muertes de jugadores, influencias, negocios sucios y demás. Ver 70.000 personas en un estadio como Anfield Road anhelando tararear las notas del (maravilloso) "You'll never walk alone"... Mirar, con ojos desorbitados como todo el mundo llora el adiós de Antonio Zurda-de-Oro Puerta mientras los presidentes de Betis y Sevilla se abrazan... Hay cosas que todavía valen la pena.
 
- En Estados Unidos sigue con los hilos del país el mismo personaje atontado... y sigue dando morcilla al resto del mundo en consecuencia.
 
 
Y... como os digo, poco más. Tal vez comentar, en el plano personal, que he dejado de ser un Pececito (currela de PC CITY), aunque todo el mundo sabe que mi corazón será lila para y por siempre, no olvido el tiempo pasado allí, mis mejores años laborales sin lugar a dudas.
 
No quiero olvidarme de dar las gracias a todos los compañeros, amigos, que me han ido preguntado acerca de los "Capítulos del blog", y a todos ellos quiero dedicarle esta reestrena. Con cariño.
 
 
 
P.D. Próximamente, Capítulo II (2ª temporada): "VIVIR CON EL TÓPICO" 
24 mayo

Capítulo XV: ¡ Siempre toca, siempre toca: sino un pito, una pelota!

2 meses. Im-per-do-na-ble. ¿Pero que es ésta desfachatez por mi parte?. He tardado casi sesenta días en postear de nuevo... ¿vagancia? ¿exámenes? ¿vida social?... pues si, un poco de ésto y algo más, me han apartado temporalmente del blog. Pero he vuelto (de nuevo).
 
El tema de hoy ha salido de la nada, casi por casualidad, (agradezco infinítamente la colaboración desinteresada de Sherpa: va por tí) pero... ¡joder, qué montón de recuerdos han florecido en un momento!. Señoras, señores... ¡bienvenidos a la feria!.
Cabe destacar, en primer lugar, lo delicada-graciosamente mal organizada que está una feria: nunca, jamás, visité una feria situada en un hermoso prado de hierba por el cuál triscar como cabras, ¡no!, siempre están ubicadas en una extensión inmensa de arena polvorienta y/o cemento, lo cuál provocaba infinidad de broncas y discusiones con nuestras respectivas madres por llegar con la ropa hecha unos zorros...
 
La primera impresión, cuando uno visitaba la feria en temprana edad, era la de un majestuoso carrusel de luces, atracciones, sonidos ensordecedores y colores que despertaban los instintos más devastadores para la economía familiar: gastar, gastar, gastar...
 
Repasemos (y ya pido perdón por adelantado al gremio de feriantes): uno llegaba emocionado a la feria, con 500 pesetas (sí, sí, hubo una moneda antes que el p... euro), y se dirigía raudo y veloz a la primera caseta libre de tiro con escopeta. Craso error. 100 pelas, 3 tiros. Los muñecos colgados te miraban: "vas a fallar, vas a fallar", la gente se agolpaba a tu alrededor esperando tu fracaso mientras te daban ánimos, empuñabas la escopeta bajo el brazo cuál cazador en una batida en busca de zorros, apretabas el gatillo y los dientes a la vez... y... fallabas. "¡Ha sido el viento!". Y unos huevos... entre el tembleque de tu brazo, lo pequeño de la diana, y lo torcido del cañon de la escopeta eras incapaz de acertar a un elefante.
 
Vale, te quedaban 400 pesetas... vamos a por otras 100: la pinza de la desesperación. Sí, ése gancho que se alojaba tétricamente en una urna de plástico transparente, con cientos de muñequitos en el fondo riéndose a tu costa. Allá va: musiquita de fondo, temporizador de cuenta atrás, y un sudor frío recorríendote la espalda mientras la garra descendía, amenazante, sobre tu objetivo. ¡Meeeec!. Agua. No has pillado nada. Cara de tonto. Patada a la máquina. Mirada asesina al feriante. "Pedazo de cabr...". (Leyenda urbana by Sherpa: el feriante puede graduar lo fuerte que puede agarrar la pinza. Maquiavélico)
 
"Nos engañan cómo a chinos"
 
300 pesetas. Un mundo todavía. Y con más moral que el Alcoyano... pero que ibas a perder de inmediato: las anillas en las botellas. 7 anillas por 20 duros, muchas oportunidades... ¿no?. De la primera a la cuarta, fallo seguro: "es para coger la distancia". La quinta y la sexta: "ya me estoy acercando"... la respiración se aceleraba, el pulso tambien, y lanzabas la séptima y última anilla, y ¡entraba en la botella!... pero se quedaba torcida en el cuello... "no puede ser, no puede ser". Más cara de tonto. Más "asesinatos" a feriantes.
 
Andabas abatido, arrastrando los pies por la arena de la feria, cabizbajo, tratando de responder a las miles de preguntadas que te asaltaban en referencia a ti y a tu mala suerte. Decidías dejar el azar y con el dinero que te quedaba en el bolsillo te acercabas a uno de los tenderetes más curiosos: el puesto de gominolas. Gominolas, por decir algo, porque yo creo que ahí había vida humana: los trozos de coco, por ejemplo, fueron cortados en el 98... en 1898, justo cuando perdimos Cuba (se los trajeron de allí como recuerdo). Las manzanas de caramelo, muy peligrosas, estaban tan duras que si las usabas como arma arrojadiza podrías abrirle la cabeza a alguien. Y, entre palomitas de colores, palomitas saladas, gusanitos y olor a fritanga, despuntaba una olla metálica, una olla capaz de hacer magia: un palito y ¡hop! a su alrededor se enganchaba la cosa más asquerosa y desagradable posible... ¡una nube de azúcar!. "Está buena, ¿no?" "Sí, sí...", dedos enganchosos, boca enganchosa, y directo a la papelera.

(100 pelas menos...)

 

 

"A ver quién se acaba esto"

 

Anochecía en la feria y las órdenes eran estrictas: "a las 22 en casa". Pues nada, poco a poco la ilusión se había ido desvaneciendo a la misma velocidad que desaparecían las monedas de tu bolsillo... pero, de golpe, un sonido de bocinas te llamaba irrefrenable: tiririri,tiririri,tiririririii (con música de "la cucaracha, la cucharacha, ya no puede caminar")... ¡la tómbola!. Tu última oportunidad, el último cartucho, la redención divina con la mala suerte y la posibilidad de irte a casa como Rey del Mundo si eras capaz de conseguir un premio (aunque fuera la ridícula muñeca chochona): "10 boletos, por favor". No hace falta que os explique la teoría sobre las leyes de la probabilidad, pero creo que os podeís imaginar como iba el tema: 0 de 10.

 

Desolación, abatimiento, tristeza, 500 pesetas al carajo... y una ganas terribles de volver al día siguiente. ¡Cómo me gustaba la feria!.

 

 

P.D. Dedicado a todos aquellos que algun día creyeron en el azar

 
 
 
 
 
25 marzo

Capítulo XIV: Entre bits y chips

Las horas muertas que llegamos a pasar en clase, por fin han tenido sentido (al menos para mí).
 
Inmiscuido yo en mis pensamientos, reflexiones (y cabezadas) mientras nuestro amado profesor intentaba darnos a entender por trigésimonovena vez cuáles son las diferencias entre direccionamiento público y privado, he divisado algo que ha captado con fuerza mi atención: ahí, postrados en la pantalla del ordenador de mi compañero, saltaban y danzaban unos seres vivarachos, en dos dimensiones, llenos de color y con aspecto de cómic... me resultaban extrañamente familiares, una especie de "deja vú". Dichos seres han tomado forma en una sucesión de animaciones y entonces lo he visto claramente: DAY OF THE TENTACLE!!! (El día del tentáculo).
Ha sido entonces cuándo, emocionado, he empezado a recordar con los compañeros de clase horas y horas de apasionado desgaste videojuegueril...
 
Y es que resulta que, mucho, pero mucho mucho antes de wows, pros, plays3, wiis, xboxes360, y demás, ya habían existido aquellas experiencias que nos habían hecho sumerger en el fascinante mundo de las consolas y videojuegos. No quisiera con éste post hacer un repaso de toda la historia, pero si me gustaría que todo aquél que quiera, se sienta libre para aportar sus vivencias relacionados con éstos "benditos" aparatos.
 
En mi caso todo comenzó a la tierna edad de 6 años... corría el 1989... Barcelona ya había estado designada cómo sede Olímpica de los JJOO del 92, las hombreras estaban de moda, cae el muro de Berlín, Madonna publica Like a Prayer, y a mí me regalan una fabulosa, fantástica, espléndida, maravillosa Atari 2600. Brutal. Era feliz: los sprites en forma de palo imitando a tenistas (Pong), el primer Donkey Kong, el matamarcianos Asteroids, Pac-man... éstos y cincuenta juegos más en un solo cartucho... ademas de un joystick de dos botones. Pasé unos dos ños maravillosos, jugando y dejándome las llemas de los dedos desgastadas a más no poder, hasta que unos desaprensivos entraron en mi casa y nos lo robaron todo (Atari y calzoncillos incluidos... ¡jamás os perdonaré!).
 
"Nunca te olvidaré..."
 
Superado el disgusto llegamos al año 1992: un hombre con una puntería del carajo acertó a encender un pebetero con una flecha a un montón de metros de distancia, ¡el Barça campéon de Europa! (ya era hora), Sin perdón de Clint Eastwood se alza con el Óscar a la mejor película, y en mis manos cae una virguería tecnológica: la Game Gear. La mejor consola portátil del mundo en ése momento. Se cepillaba por todos los lados a sus rivales (leáse Lynx, Game Boy...). Tenía una pantalla a color espectacular, casi tan grande como las actuales PSP, un catálogo de juegos apabullante: SONIC, Shinobi, Ninja Gaiden, Columns... y accesorios como sintonizador de tele y radio, o un ampliador de imagen (una lupa a lo bestia). Jugué con ella durante unos 5 años, tiempo suficiente para descubrir que el alimentador de corriente se podía fundir si la usaba durante más de diez horas seguidas. Y se fundió (pero todavía la conservo).
 
"Me río yo del TDT"
 
Y, poco a poco, sigilósamente, se acerca el 1995. Windows 95 entra en el mercado (pfff...), se separan los míticos Dire Straits, y mi vida sufre una fuerte conmoción de dos palabras: SUPER NINTENDO.
Conocida como El cerebro de la bestia, saltó al mercado como rival de la todopoderosa MegaDrive, y consiguió desbancarla. Miles y miles de horas delante de la pantalla del televisor, con los dedos machacando los mandos para realizar un Hadooken con Ryu en el Street Fighter, o ganando partidos con Brasil en Super Soccer, o descubriendo todo el mapa de Super Mario World, o corriendo el escenario a base de puñetados en Final Fight... y tantos otros. Fueron días de gloria, compartiendo experiencias y juegos con los amigos de clase, familiares o cualquiera que estuviera dispuesto a perder un ratito de su vida con la máquina de la felicidad... Hoy en día aún hecho algúna que otra partidita con élla, y todavía es capaz de emocionarme.
 
"Preparen el babero..."
 
A partir de entonces la fiebre se calmó bastante, y fueron surgiendo consolas que no me hacían ni frio ni calor: MegaDrive CD, Neo Geo, Dreamcast, Sega Saturn, Nintendo 64... y pese a que jugué a todas ellas gracias a amigos o conocidos, la revolución surgió en 2002, año del cuál solo voy a destacar un hecho: me compro la PLAYSTATION 2.
Cinco años de placer, cinco años de diversión, cinco años de juegazos pasando ante mis ojos y llenando las horas vacias de mi vida y la de millones de personas. Seguramente no es lo mismo, seguramente no se siente aquél "nosequé" que sentía al jugar con las consolas de antaño, pero todo es perdonable y más cuándo hablamos de semejante artilugio.
 
Ésta semana se ha escrito otra página del mundo del videojuego en general y de mi vida en particular: ha salido la PLAYSTATION 3. Caerá por Navidad... así que, Papa Noel, si te lo curras y me la traes te reto a un Pro Evolution Soccer!! Te fundo, fijo.
 
"Cruza al otro lado..."
 
P.D. Post dedicado con cariño a mis copañeros de fatigas en ASI1T: Jordi (brother), Sherpa, Mike, Ferbus, Nolo, Borja... ¡espero vuestro comentarios!. Un abrazo a todos.
 
 
 

 

 

 

 

 

 

13 marzo

Capítulo XIII: Ha llegado el indignado

Ejem... (me aclaro la voz, más que nada para despacharme a gusto sin temor a soltar ningún gallo enmedio del griterío que está a punto de acaecer)...
 
 ... ¡¡¡¡BARCELONA RECAPTA 90.000 € AL DÍA POR LOS PARQUÍMETROS!!!  (1er motivo de indignación)
 
¿¿¿Pero se han vuelto locos, o qué??? Estamos hablando de quince millones de pesetas, y eso que una peseta no vale mucho, pero si haces una montañita con quince millones de pesetas.... pues es una pasta, que quereís que os diga.
A ver, el hecho es el siguiente: el Ayuntamiento se está forrando a base de bien con las dichosas zonas verdes, zonas azules, zonas amarillas y solo les faltan la zona rosa fucsia o la zona rojo pimiento. No importa que seas daltónico, el tema es pagar una media de dos euros por media hora (tiempo maaas que suficiente para hacer la compra, recoger a los niños, llevar a la abuela al médico, hacer cola en el paro, o discutir con el vendedor sobre si ésos zapatos son beige o marrón claro).
La cuestión es jorobar a base de bien... ya bastante te cuesta encontrar una plaza de aparcamiento en esta "maravillosa" ciudad, después de haberte tirado unos tres cuartos de hora dando vueltas a la manzana, como para que encima te encuentres que te tienes que dejar medio sueldo en tickets que parecen boletos de la feria... ¡y pobre de tí que no pagues! , ya puedes haber mirado a la derecha, haber mirado a la izquierda, haber mirado debajo del coche, que si te vas sin pagar y te das la vuelta... a los diez segundos tienes un guardia urbano haciéndote la "receta"...
 
  - ¡Pero si yo iba al parquímetro a sacar el ticket!
  - Miente
  - ¡Que se lo prometo, de verdad!
  - Miente de nuevo... ¿verdad que ha puesto el pie en el suelo y el coche no tiene ticket? Pues multa.
 
"La zona verde llega lejos. Muy lejos."
 
Y no le discutas, no tienen piedad, son seres inhumanos, creados en una planta bacterio-química y prediseñados para multar, multar, multaaaar... Esa expresión seria, impertérrita, que parece que te vayan a fundir con la mirada (algo así como Robocop, pero de color fosforito). Cosa que, por cierto, me lleva a lo siguiente:
 
  ... ¡¡¡LA GUARDIA URBANA LLEVARÁ PDA's PARA PAGAR LAS MULTAS CON TARJETA!!! (2do motivo de indignación)
 
Ahora ya me cuadra todo. Los guardia urbanos cibernéticos que he mencionado antes, aprovechan la recaptación para ponerse al día en todo a lo que tecnológico se refiere: PDA's, Bluetooth, impresoras multifunción...
Y además, me han llegado rumores que ahora podrás ir a La Caixa y solicitar la nueva VISA GUARDIA URBANA, que tiene un montón de ventajas: podrás pagar tus multas al momento y así te ahorras la bronca de tus padres si la multa llegara a casa, con las multas pagadas te darán Puntos Estrella-dos (con los cuáles podrás acceder a un catálogo de fantásticos regalos: armillas reflectantes, conos de tráfico, puntos del carnet de conducir...), te darán diez minutos al día gratis de aparcamiento en el extraradio de Barcelona (a la altura de Lleida, más o menos, Barcelona se ha expandido mucho), podrás fraccionar el pago hasta 35 años sin intereses (como una hipoteca, pero mejor) y mensualmente recibirás en tu domicilio un fantástico dossier con todas las fotos tomadas por los guardias urbanos han hecho con sus fabulosas PDA's... ¡una maravilla de tarjeta!. Yo voy a solicitarla ahora mismo.
 
"CyberUrbano con el arma del crímen"
 
Las cosas no serán lo mismo sin ese formulario de multas amarillo, de copia ilegible y tacto como de pergamino, que guardabas en el bolsillo de la chaqueta o en la guantera del coche como quién guarda el manuscrito original de El Quijote. Días, semanas, tal vez meses, la multa aparecía de nuevo recordándote que eres un poco más pobre y provocando en tu cerebro una reacción psicológica descontrolada: "¿qué hubiera hecho yo con éstos xxx euros?".
 
El único consuelo que me queda es confiar que las PDA y el resto de aparatos hayan sido comprados en PC CITY... ¡entonces fallan seguro!.
 
 
EL INDIGNADO: Sir Xavi
 
Escucha. Y luego siente...
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